LA e-REVOLUCIÓN: EMPRESAS 2.0


   En consonancia a los sucesos a los que estamos asistiendo en los últimos años, nos encontramos en la disposición de afirmar que vivimos en tiempos de una nueva revolución en el ámbito empresarial y a la que, dada su naturaleza, podríamos bautizar como la e-Revolución empresarial.  

   Es posible que no estemos exagerando en absoluto si la comparamos con los tiempos de la Revolución Industrial y, si bien en aquel momento los cambios vinieron con la introducción de las máquinas o el uso innovador de la cadena de montaje, en esta ocasión la base del cambio de concepción que se está dando en el mundo de la empresa está en el uso de Internet y la inmersión, cada vez más imprescindible, en las redes sociales y las tecnologías de la información. Está clara la tendencia hacia la empresa conectada en red que está revolucionando la gestión del conocimiento y el funcionamiento de las organizaciones.

   Pero, ¿cómo definiríamos a la empresa 2.0? Andrew McAfee, de la Universidad de Harvard, la describe como aquella empresa que utiliza plataformas de software social emergente dentro de la misma, o entre empresas, sus socios y clientes. Esto implica que las personas buscan y encuentran lo que necesitan para su actividad laboral navegando por los contenidos de sus Intranets corporativas, que todo el mundo puede producir y generar sus contenidos, de tal forma que cada cual es capaz de mostrar lo que sabe y de generar tráfico en torno a sus contenidos, siempre que sean útiles para los demás. Por otra parte, las redes son la forma en que se organiza el conocimiento y esto nos ayuda a tener disponible aquella información que nos interesa por medio de etiquetas o de recomendaciones de contenido.

   La aparición de la empresa 2.0 está basada, sin duda, en la utilización de las herramientas de la Web 2.0. McKinsey, en un estudio centrado en este hecho, revela que más de dos tercios de los encuestados reconocieron utilizar las herramientas de las redes sociales en sus empresas. Entre los principales beneficios, citaron el aumento de la velocidad para acceder al conocimiento, un marketing más efectivo, menores costes a la hora de hacer negocios e ingresos más elevados. Si esto es así y, de hecho, la e-Revolución está ocurriendo, los directivos deben reformular con urgencia cómo estructuran, organizan y gestionan sus empresas, ya que su éxito a la hora de hacer esto determinará la capacidad de competencia de su organización dentro de su entorno de acción. Es una realidad que la adopción generalizada de las herramientas de las redes sociales tiene el potencial de dar lugar a una enorme transformación en el modo en el que las empresas operan, que dé como resultado una extensa gama de beneficios, una mejora del conocimiento colectivo y una mayor innovación.

   Podemos observar cuatro modos en que las herramientas de la Web 2.0 están transformando las organizaciones:

     1. Mayor colaboración: citando de nuevo a McKinsey, en su estudio halló que cuando las empresas incorporan las redes sociales a la organización, la información se comparte con mayor facilidad y de un modo menos jerárquico, la colaboración entre los departamentos es más habitual y las tareas se suelen abordar a modo de proyectos. Por tanto, uno de los principales beneficios de la estructura en red es que incrementa el intercambio de información dentro de los diferentes departamentos y divisiones y entre ellos. Al integrar la Web 2.0 en las actividades diarias, una empresa puede derribar ciertas barreras organizacionales (que se suelen dar en el modelo tradicional) que impiden el flujo de información de modo correcto.

    2. Una democracia de talentos: la Web 2.0 construye plataformas abiertas en las que, en teoría, todo el mundo es igual, y los empleados tienen mayores probabilidades de compartir abiertamente las ideas y la información exclusivamente en beneficio del conjunto de la organización. Las herramientas de las redes sociales tienen el potencial de abrir el proceso más allá de los amigos y favoritos que habitualmente son invitados a las reuniones a puerta cerrada, de tal manera que la persona que tiene la mejor idea puede resultar ser un empleado de bajo nivel que trabaja en las entrañas de la empresa o incluso un cliente situado fuera de los muros corporativos. Mark Benioff, consejero delegado de Salesforce.com, afirmó que “las personas que añaden valor a la empresa no son los vicepresidentes senior y el vicepresidente, sino esa poderosa red de colaboradores individuales”.

    3. Una cultura de confianza: los trabajadores de todos los niveles de la organización tienen mucho más que decir sobre la gestión diaria de la empresa, al tiempo que disfrutan de los beneficios de una cultura de transparencia. Esto genera fuertes sentimientos de lealtad y confianza entre los empleados y dará lugar a grandes beneficios provenientes de una fuerza de trabajo altamente conectada y motivada en un momento en el que la confianza en las empresas está en los valores más bajos de la historia. Lamentablemente, muchas empresas aún parecen tener un temor instintivo a las redes sociales en el lugar de trabajo, incluso algunos empleados son despedidos cuando se les sorprende conectados a sitios de redes sociales en el trabajo. La realidad es que las empresas que se niegan a utilizar las redes sociales corren el riesgo de perder una importante ventaja competitiva a largo plazo.

    4. Potencial aumento de la productividad: aunque muchas empresas consideran las redes sociales como una pérdida de tiempo, la realidad es que las herramientas como los blogs, las wikis y los RSS feeds, ofrecen el potencial de incrementar significativamente la productividad. En este sentido, los estudios de Mind-Lab y la Universidad de Melbourne, demostraron que la productividad aumenta un 9% entre los empleados que pueden acceder a Internet por diversión durante el trabajo. Irónicamente, los directivos que consideran MySpace, Twitter o Facebook como una pérdida de tiempo suelen ser las mismas personas que pierden un tiempo valioso con inútiles reuniones. Por otro lado, un reciente estudio halló que el 76% de los entrevistados en el mismo, visitaba Facebook, LinkedIn y Twitter al menos una vez al día, y que gran parte de esa actividad en las redes sociales se centraba en el trabajo, ya que parece que muchos empleados utilizan sus redes sociales para hablar de sus empresas, lo que aumenta el reconocimiento de marca y respalda los objetivos organizacionales, desde la contratación hasta las ventas. También se observó que el ritmo de colaboración aumentó y que esos individuos tenían acceso al liderazgo intelectual y a información no disponible a nivel interno de la empresa.

   La consecuencia de todo esto es que gracias al software web 2.0 las empresas pueden, en la actualidad, crear una cultura de colaboración horizontal y aprovechar el poder de la inteligencia colectiva para impulsar la productividad, fomentar la innovación y crear mayor valor. No obstante, como ocurre con todas las revoluciones, la resistencia al cambio está presente en muchas de las organizaciones actuales que, tarde o temprano, si quieren seguir siendo competitivas tendrán que adoptar este nuevo sistema de organización y trabajo en la empresa.

(Fuente: Harvard Deusto Business Review)

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